¿Cuáles son los principales riesgos de la automedicación?

El uso irracional de fármacos sin seguimiento profesional puede conducir a terapias inapropiadas, incorrectas o indebidas, diagnósticos erróneos, demora en el inicio de un tratamiento adecuado, resistencia patógena y aumento de la morbilidad. Además, los medicamentos pueden generar efectos adversos, problemas en la piel, hipersensibilidad, alergias y adicción.

El uso excesivo de antibióticos hace que las bacterias se vuelvan más resistentes, y que los tratamientos actuales dejen de funcionar. Es decir, son las propias bacterias, y no las personas o animales, las que adquieren resistencias a los antibióticos. Por esas resistencias, las infecciones comunes en un futuro no podrán tratarse, pudiendo afectar a cualquier persona, de cualquier edad y en cualquier país. Al mismo tiempo, las infecciones por patógenos resistentes a los antibióticos aumentan la duración de las hospitalizaciones, los costos médicos y la mortalidad.

¿Qué ocurre a nivel comunitario con la automedicación?

La automedicación inadecuada puede generar un aumento de las enfermedades inducidas por los fármacos y un gasto público ineficiente.

Investigadoras del Hospital Italiano han llamado la atención sobre la “medicalización de la vida”, que consiste en el deseo de resolver procesos normales como si fueran patológicos, es decir, recurriendo a la medicina.

Muchas veces, se intenta afrontar situaciones sociales, personales o profesionales mediante la ingesta de fármacos. Según las investigadoras, la medicalización de la vida “puede ocasionar que se acoten los límites de la normalidad, que se corran los puntos de corte para el diagnóstico, lo que posibilita el ingreso de millones de personas al mundo de los enfermos, y que nuevos procesos se tornen pasibles de intervenciones médicas muchas veces innecesarias, transformando los factores de riesgo en enfermedades”.

¿Cómo puedo prevenirlo?

Fácil. Podés ayudar a reducir la resistencia a los antibióticos siguiendo siempre la recomendación de un profesional de la salud antes de tomarlos. También la prevención de las infecciones puede reducir el uso de antibióticos, limitando asimismo la propagación d la resistencia a los medicamentos. La higiene básica es una de las medidas más eficaces para reducir el riesgo de infección.

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