La otitis es una inflamación del conducto auditivo externo que generalmente es causada por una infección. Aunque está calculado que hasta un 10% de la población la padecerá en algún momento de su vida, lo cierto es que es más frecuente sufrirla entre los 7 y los 12 años, y en en un país de clima templado como Argentina, crece probabilidad en verano.

Las otitis externas difusas son muy propias del verano. Al sumergirnos tanto en piscinas como en el mar, sumado a los altos niveles de humedad propiciados por el calor, se favorece su aparición. La humedad y las alteraciones en la piel del conducto auditivo externo favorecen que la flora habitual prolifere en exceso y provoque una infección. Si al contacto con el agua le sumamos que en ocasiones esta agua no está todo lo higiénica que sería deseable, la probabilidad de infección aumenta.

¿Cuáles son las medidas preventivas?

-Secar la parte externa del oído y la entrada del conducto al salir del agua

-Reducir el tiempo de inmersión, sobre todo en niños

-Usar tapones o gorros de baño

-Evitar los baños en aguas potencialmente contaminadas

-No usar elementos como hisopos para limpiar o rascar el oído.

-Si fuera necesario, utilizar un secador de pelo a una distancia prudencial, a fin de no quemarse, para secar el oído.

-En caso de que el agua quede retenida en el conducto auditivo se pueden aplicar unas gotas de alcohol boricado a saturación preparado en farmacias.

-Antes de las vacaciones, someterse a una limpieza por parte de un profesional sanitario en caso de predisposición a formar tapones de cera o queratina.

-No aplicar sprays que pueden cambiar el PH de la piel del conducto y reducir sus mecanismos de defensa.

-Acudir a la consulta del otorrinolaringólogo en caso de sufrir molestias y síntomas

¿Cómo se trata la otitis?

Lo más importante al detectar la otitis es evitar por todos los medios que el conducto auditivo externo se moje. La infección se trata con antibiótico en aplicación tópica (en gotas), que puede acompañarse de antiinflamatorios de tipo glucocorticoide. Aunque los síntomas mejoren o incluso desaparezcan en 2 o 3 días, es importante continuar el tratamiento durante aproximadamente una semana, o lo que indique el especialista en cada caso.

Igualmente, es importante no rascarse el oído ni introducir hisopos u otros objetos que puedan lesionar la piel.

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