Con el verano llega también la época de enfrentarse a los rayos UV, el cloro de la pileta, la arena, entre otras amenazas, y los ojos son de las partes del cuerpo que más se ven afectados en este momento del año. 

En primer lugar, la radiación UV puede causar patologías en la vista, como fotoqueratitis o cataratas. Los sombreros y gorras son un aliado importante, tanto en la playa, alta montaña o mar abierto. Sin embargo, no se trata de un método infalible.

Por eso, les dejamos algunas recomendaciones para sepan cómo cuidar su vista durante las vacaciones:

  • Protegerse de la exposición: si bien podemos disfrutar al sol, es importante saber que hay que evitar las horas de “sol fuerte” (de 11 a 16). Además, estar expuesto durante mucho tiempo a la luz solar es un importante factor de riesgo de la degeneración macular.
  • Usar las gafas adecuadas: al comprar anteojos hay que saber que tienen que tener dos tipos de filtros, de rayos ultravioleta (el más importante) y de luz visible (que sean oscuros). Por su parte, las gafas de mala calidad son contraproducentes, ya que muchas veces no tienen filtro UV, lo que provoca que las pupilas se dilaten, reciban más radiación de la que pueden soportar y se dañen.
    También hay que tener en cuenta que las superficies como el agua, arena y la nieve aumentan las radiaciones por el reflejo.
  • Usar antiparras: las sustancias químicas que se usan para mantener las piscinas limpias son causantes de muchas conjuntivitis. Los ojos rojos, picazón, la sensación de cuerpo extraño, el lagrimeo o la hipersensibilidad a la luz son algunos de los síntomas que alertan de la presencia de estas infecciones oculares.
    Para evitarlo lo mejor es no compartir las toallas, no usar las toallas húmedas que han pasado un tiempo en el suelo o el pasto y, sobre todo, acostumbramos a usar gafas de nado, que nos garantizarán el debido aislamiento.
  • No abusar de los aires acondicionados: los aires usan un sistema muy seco, por lo que si se pasan largas jornadas de exposición podremos empezar a sentir sequedad en los ojos, irritación y molestias que pueden llevar a las conjuntivitis

Protección para los niños

Al igual que el cuidado con la piel, los padres deben tomar conciencia que los niños son muy propensos a sufrir daños en sus ojos. Si bien la utilización de los protectores solares está muy arraigada en la cultura popular, el uso de protección para los ojos aún no desarrollados de los niños no está tan normalizada.

Por ejemplo,el cristalino de los bebés de menos de un año deja pasar hasta el 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB, llegando directamente a la retina, la parte más delicada del ojo. Por su parte, entre los 12 y 13 años, estos porcentajes se reducen alcanzando el 60% para los UVA y el 25% para los UVB. A partir de los 25 años el cristalino ya funciona a pleno rendimiento y se reduce la cantidad de rayos ultravioleta que llegan a la retina.

Sin embargo, el 98% de los niños nunca llevan gafas de sol o las que usan son casi de “juguete”. Por esta razón, es fundamental insistir a los padres sobre la importancia de una buena protección desde la infancia para prevenir futuras patologías oculares.

 

Categorías: blog