En la era de la digitalización, las innovaciones tecnológicas vienen acompañadas con una enorme cantidad de datos sumamente útiles para los profesionales de la salud. Estas herramientas, tanto nuevas como útiles, pueden mejorar el tratamiento de los pacientes gracias a enormes volúmenes de información. Sin embargo, detrás de todo adelanto hay un proceso de adaptación.

“La información es un insumo del conocimiento, no su definición; las evidencias, el alimento del juicio clínico, no su sustitución”, explica el Dr Daniel Flichtentrei durante una conferencia. Y esta definición se apoya en la idea de que la tecnología es una herramienta (quizás, la mejor hasta ahora) con la que pueden aliarse los médicos.

Hoy, la digitalización de la información permite que los médicos puedan tener datos e información sobre el paciente al instante. Acceder al historial médico ya no es un problema e inclusive se puede hacer desde el celular.
“El increíble proceso de digitalización de la sociedad en que vivimos y el auge de los smartphones están cambiando de manera profunda el día a día de las personas en distintos ámbitos de su vida, también en el cuidado de su salud”, explica César Morcillo, Jefe de servicio de Medicina Interna y Urgencias en Hospital Sanitas CIMA de España.

Este factor, unido al ritmo de vida de la sociedad actual, hacen que el uso de las tecnologías para la gestión de nuestra salud sea cada vez más intensivo y efectivo.

Como dato, la consultora estadounidense Tractica pronostica un crecimiento sostenido del 34% de la telemedicina o consultas médicas por dispositivos móviles. Esta modalidad alcanzará las 158 millones de videoconsultas médicas a nivel mundial en el año 2020. En Estados Unidos, Reino Unido o Suecia, por ejemplo, ya funcionan plataformas y apps que facilitan las sesiones virtuales con especialistas, como American Well, Doctor on Demand o Babylon.

Parte de este proceso se sustenta con soluciones en la nube. Las hojas de papel ya son historia, y son cada vez más las clínicas y hospitales que alojan todo este material en la alternativa etérea. Además de las aplicaciones especializadas, las herramientas sencillas como la casilla de correo son una propuesta que mejora la circulación de datos.

Para Diego Pereyra, médico especialista en Terapia Intensiva y Tecnólogo, coordinador de la Unidad de Cuidados Intensivos del Sanatorio Güemes (M.N. 122603), la tecnología y la medicina ya están trabajando de forma interconectada como una herramienta a la disposición de los pacientes y los médicos

“En los próximos años no solo vamos a utilizar tecnología vestible para obtener datos médicos en vivo, sino que también emplearemos tecnología debajo de nuestra piel (algo frecuente desde hace años en veterinaria, para la localización de animales). Asimismo, ya se trabaja en la edición genética para ingresar, modificar y eliminar datos de nuestro ADN (tecnología CRISPR CAS-9)”, explica.

De una forma u otra, las herramientas digitales tomaron un rol central sobre el manejo de la información. Si bien su potencial ya está siendo explotado, es cuestión de tiempo ver cómo evoluciona el sector en todo el mundo hasta alcanzar una verdadera medicina digitalizada.

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