Los avances tecnológicos de los últimos años prometen revolucionar la ciencia médica, tanto a la hora de diagnosticar pacientes como al realizar cirugías y establecer posibles tratamientos.

La incorporación de tecnología de punta en la medicina varía de país en país, pero no caben dudas que Estados Unidos y China se encuentran a la cabeza de la innovación. Un estudio estima que para el 2020 el 95% de los centros asistenciales del país del norte dispondrán de inteligencia artificial. Mientras que en el país de oriente ya existe un robot, llamado Xiaoyi, que se encarga de realizar consultas de atención primaria, apoyando a los profesionales gracias a su capacidad de revisar los historiales de los pacientes en cuestión de segundos.

Es justamente allí donde la tecnología puede ofrecer la mayor ayuda: en la recopilación y análisis de información. Este avance, conocido como Big Data, promete revolucionar nuestras vidas en muchos aspectos. En el caso de la medicina, permitiría recopilar la información clínica de cada uno de los pacientes y poder compararlas entre sí para lograr un diagnóstico más certero.

Sin embargo, todavía hay ciertas cuestiones a resolver. En primera instancia, la información que se recopilaría es extremadamente sensible, al tratarse de la historia clínica del paciente, por lo que se debe garantizar la privacidad de los datos al 100%. Además de establecer niveles de seguridad apropiados para evitar ataques informáticos. Por otro lado, si bien la tecnología está en constante progreso, todavía estamos lejos de una inteligencia artificial al nivel que podemos observar en películas de ciencia ficción. Hoy en día, los dispositivos inteligentes no están capacitados para hacer tareas distintas a aquellas para las que están programados. Por lo que no pueden lidiar con la incertidumbre, lo que significa la necesidad de un profesional de la medicina para supervisar cada una de las tareas.

Como vemos, todavía hay mucho camino por recorrer en esta alianza que recién se está gestando, pero todo indica que la inteligencia artificial permitirá reforzar a la medicina y optimizar el tratamiento de los pacientes.