El agua es fundamental para el desarrollo de la vida. Es indispensable para sobrevivir y se trata de un recursos que genera una gama de servicios fundamentales en la lucha contra la pobreza, la generación de nuevas oportunidades económicas y el desarrollo de un ambiente sostenible.

Sin embargo, hoy más de dos millones de personas en todo el mundo viven sin agua potable en sus hogares, el 80 por ciento de las personas tienen que usar fuentes de agua no seguras en zonas rurales y casi unas 4.000 millones de personas padecen escasez de este recurso al menos un mes al año.

Debido a estos problemas y desafíos que amenazan constantemente a diferentes sectores de la población, todos los 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. Con el objetivo de “No dejar nadie atrás” (como reza el lema de este año), se busca crear conciencia en las comunidades para generar un mejor bienestar en la población, así como también un crecimiento inclusivo de millones de personas.

Por eso, en esta fecha se busca achicar la brecha de discriminación y ratificar el derecho al agua potable y el saneamiento, tal como instauró Naciones Unidas. Como explica esta nota, todos deben colaborar para incorporar a aquellos que fueron marginados o ignorados mediante mejores marcos normativos y jurídicos que proporcionen agua de forma más equitativa y efectiva.

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