Todos los seres vivos varían su actividad de acuerdo a un ritmo relacionado a las rotaciones del planeta. Cada célula cuenta con un reloj bioquímico interno que regula procesos importantes como el sueño o el hambre. Michael W. Young es uno de los científicos que recibió el Premio Nobel de Medicina el año pasado gracias al estudio de estos ritmos circadianos.

En esta entrevista, el experto afirma que alteraciones en los hábitos de sueño pueden tener consecuencias de salud importantes. Y advierte que en nuestro cuerpo tenemos varios relojes biológicos, por lo que si no prestamos atención a la sincronización de estos relojes, nuestro hígado o pulmones pueden estar en una zona horaria distinta a la de nuestro cerebro.

Young también destaca la importancia de entender el funcionamiento de los ritmos circadianos para lograr una mejor atención a los pacientes. Muchos fármacos oscilan de acuerdo a un reloj circadiano, por lo que habrá momentos del día óptimos para administrar la medicina. Lo mismo sucede con la quimioterapia, donde la toxicidad del tratamiento varía de acuerdo a la hora del día. Sin dudas se trata de una interesante investigación que puede tener importantes repercusiones en los tratamientos a pacientes.