En muchas ocasiones no le damos importancia a nuestra postura, sin embargo, una mala postura, puede perjudicar  nuestra salud  generando problemas como dolores, contracturas, y hasta alterar el funcionamiento de nuestro organismo en general.

Por eso  resulta oportuno corregir los malos hábitos que afectan nuestra postura a diario e implementar con rigurosidad ciertas practicas preventivas  antes de que sea el dolor quien nos avise que algo ya no funciona bien.

Beneficios de adoptar una buena postura

  • Beneficia a nuestro cuerpo e incluso nuestra mente.
  • Mejora nuestra respiración: aumenta la capacidad de los pulmones, lo que a su vez contribuye a mejorar la circulación.
  • Ayuda a equilibrar el cuerpo: levanta nuestro estado de ánimo y también nos da una apariencia más estilizada.
  • Previene el cansancio y fatiga crónica: al mejorar nuestra respiración, aumenta el oxígeno en nuestro cuerpo y se optimizan las funciones del organismo, permitiendo así gastar energía de forma más eficiente, promoviendo un buen estado de ánimo.
  • Aplana el abdomen y eleva el busto: una buena postura puede darnos la figura que siempre deseamos al enderezar la pelvis, automáticamente ocurre lo mismo con el vientre. Cuando estamos bien erguidos, nuestro busto se mantiene más firme, y nos hace lucir más delgados.
  • Nos genera más confianza: una posición erguida y una buena postura también transmiten a nuestro cerebro la idea de que las cosas van mejor.
  • Previene lesiones, dolores musculares y problemas de columna: una buena colocación del cuerpo, previene la aparición de dolores musculares, como el de lumbago, de cuello, y problemas a futuros, relacionados a la mala postura.
  • Genera armonía a nuestro organismo: gracias a que favorece una mejor respiración y ayuda a evitar dolores musculares relacionados, adoptar una buena postura nos hace sentir bien y se evitan los problemas generados por una mala postura y tensión.
 Salud Postural en el Trabajo

Permanecer mucho tiempo en una misma posición todos los días puede ocasionar sobrecarga y tensiones en varias partes del cuerpo que pueden finalizar en lesiones, principalmente a nivel lumbar, dorsal y del cuello.  Esto puede alterar a largo plazo nuestra postura corporal.

La mayoría de las personas tienden a encorvarse mientras trabajan sentadas, lo que puede generar dolores lumbares fuertes. Estos también puede aparecer en personas que permanecen muchas horas de pie con la cintura quebrada, o quienes levantan peso.

La mala postura, ya sea sentado o parado, también genera dolores en el cuello, espalda, contracturas, dolores de cabeza e incluso puede generar malestar en caderas, rodillas y pies.

¿Cómo lograr una buena postura?

Una correcta postura se logra alineando de manera simétrica todos los miembros del cuerpo y la cabeza, en torno al eje de gravedad. No se deben exagerar curvas y se debe repartir el peso equitativamente en cada una de las piernas.

  • Al sentarse: la espalda debe estar erguida, cola bien apoyada en cada muslo,  los hombros atrás y abajo, y las plantas de los pies apoyadas en el suelo. Se debe evitar el hábito de cruzar las piernas, ya que puede alterar la circulación. Si se trabaja frente a una computadora, lo ideal es poner la pantalla a la altura de los ojos para evitar bajar la cabeza.
  • Al estar parado: el pecho arriba y el abdomen levemente contraído, ya que los músculos abdominales son los que ayudan a estabilizar el cuerpo. También se deben colocar las rodillas semiflexionadas, asegurándose de que el peso del cuerpo quede bien repartido en ambas piernas.
  • Al caminar: mantener la cabeza arriba y el cuello erguido y evitar mirar al suelo, ya que puede provocar un severo dolor cervical. Se recomienda no caminar utilizando dispositivos móviles que nos hacen ir mirando hacia abajo y nos perjudican.
  • Al dormir: la mejor postura para dormir y cuidar la salud es de costado, con las piernas encogidas, ya que es la mejor manera de mantener la columna vertebral en una posición adecuada. Dormir boca abajo nos obliga a girar el cuello para respirar lo que puede generar daños en las cervicales, comprimir nuestros órganos  y perjudicar su funcionamiento.

Recuerde que ante síntomas  o molestias siempre es conveniente realizar una consulta con profesionales especializados en la materia.