Para muchas personas sufrir contracturas, dolores de espalda, problemas venosos y molestias en las rodillas se ha convertido en algo habitual. Son trastornos que se pueden atribuir a pasar demasiado tiempo parado en el trabajo, porque trabajar exclusivamente de pie no es natural para las personas.

En diferentes áreas del comercio,  la cadena de producción,  la hotelera o  la peluquería, más de la mitad de todos los empleados  desempeñan  su trabajo pasando varias horas de pie a diario. Aunque el ser humano es perfectamente capaz de pasar varias horas parado, la evolución no lo diseñó para estar constantemente en posición erguida, sino para alternar entre estar acostado, sentado, de pie, andando y todas las demás posturas intermedias. Permanecer mucho tiempo en una postura sobrecarga el cuerpo de forma poco natural y unilateralmente, lo cual puede derivar en problemas de salud.

Cada día deben bombearse alrededor de 7.200 litros de sangre desde las venas de las piernas hasta el corazón. La musculatura de la pantorrilla y de la tibia funciona como bomba muscular durante el movimiento, contribuyendo así al retorno de la sangre al corazón. Si se trabaja de pie de forma prolongada y sin cambiar de postura, las paredes de los vasos sanguíneos y las válvulas venosas sufren a menudo una sobrecarga tal que pueden producirse trastornos venosos. Al estar de pie, los músculos y las articulaciones se ponen rígidos y soportan junto con el esqueleto todo nuestro peso. Los tendones y los ligamentos de los músculos, por su parte, ayudan a mantener el equilibrio del cuerpo de forma constante.

Las consecuencias para la salud

Si una persona permanece de pie mucho tiempo en un sitio, fluye menos sangre y, por lo tanto, también menos oxígeno a través de los músculos, lo cual puede dar lugar a contracturas dolorosas y calambres. Pero no solo los músculos, sino también las cápsulas articulares, se vuelven frágiles y más propensos al desgaste debido al menor flujo de líquido articular. También los discos intervertebrales sufren cuando se trabaja de pie de forma prolongada.

La clave de nuestra salud reside en cambiar continuamente de postura: el movimiento en combinación con estar sentado, de pie y acostado.

Por lo tanto, el cambio de postura entre estar sentado, de pie, andando y acostado mantiene la columna elástica y en movimiento, e impide que se produzcan trastornos de las funciones nerviosas, lumbago o incluso una hernia discal.

Es evidente que el ser humano debe moverse para que el organismo esté en armonía y se puedan prevenir las enfermedades cardio vasculares y los trastornos músculo esqueléticos. 

¿Cómo contrarrestar  las desventajas de un trabajo de pie?

Los cuidados básico a tener en cuenta al trabajar de pie son:

  • Cambiar frecuentemente las posiciones en las que se realiza la tarea para que el trabajo en una misma posición sea de una razonable corta duración.
  • Evitar inclinarse, estirarse y girar en extremo.
  • Poner el ritmo de trabajo adecuado.
  • Incorporar ejercicios pautados dentro de la jornada de trabajo (Gimnasia Laboral, Pausas Activas).
  • La calidad del calzado y el tipo de materiales del piso son también factores importantes que contribuyen con la comodidad de permanecer de pie.
  • Suministrar instrucción sobre prácticas de trabajo adecuadas y el uso de los recesos de descanso.
  • Permitir a los trabajadores un período de ajuste cuando regresan a trabajar después de una ausencia por vacaciones o enfermedad para que regresen gradualmente a su ritmo regular de trabajo.

El trabajador debe estar consciente de que los espacios  de descanso son elementos importantes del trabajo, estos deben utilizarse para relajarse cuando los músculos están cansados, para moverse cuando los músculos están rígidos, para caminar cuando el trabajo restringe la habilidad del trabajador de cambiar de postura o posición. El trabajador también debe ser motivado a reportar malestares experimentados durante el trabajo. Esto puede resultar en condiciones de trabajo corregidas y en prevención de lesiones futuras.

La capacitación, la supervisión, un puesto de trabajo bien diseñado y un ambiente laboral seguro son factores esenciales para conservar un trabajador  saludable.