Cada vez son más los trastornos músculo-esqueléticos originados por movimientos repetitivos en las actividades laborales.

Los micro-traumatismos repetitivos —o mejor: las lesiones por micro-traumatismos repetitivos— abarcan un grupo de patologías que afectan fundamentalmente al aparato locomotor y que están relacionadas con actividades laborales que se realizan de forma repetitiva, a un ritmo de trabajo elevado, manteniendo posturas incorrectas y en muchas ocasiones con esfuerzos musculares importantes.

También podemos definir “movimientos repetitivos” a un grupo de movimientos continuos mantenidos durante un trabajo que implica la acción conjunta de los músculos, los huesos, las articulaciones y los nervios de una parte del cuerpo. Estos provocan, en esa misma zona, fatiga muscular, sobrecarga, dolor y, por último, lesión. Lo que puede resultar en el tan temido ausentismo laboral.

Es habitual que tanto trabajadores como empleadores ignoren la relación que existe entre las molestias que sufren y los esfuerzos repetidos que realizan reiteradamente durante el trabajo. Sin embargo, hay una clara asociación entre algunos problemas músculo-esqueléticos y las actividades que implican posturas forzadas, trabajo repetitivo y ritmo excesivo, manejo de cargas pesadas, uso de herramientas, entre otros.

Estas alteraciones se reproducen en sectores laborales dispares: calzado, automóvil, alimentación, producción, madera o servicios y en tareas específicas como las de teclear, pulir, limpiar, lijar, atornillar, etc.

Las lesiones derivadas de la realización de movimientos repetitivos suelen afectar con mayor frecuencia el cuello, hombros, codos, muñecas, rodillas, entre otras partes del cuerpo. Las patologías más habituales son: el síndrome del túnel carpiano (compresión del nervio mediano en la muñeca que provoca dolor, hormigueo y adormecimiento de parte de la mano), la tendinitis y la tenosinovitis (inflamación de un tendón o de la vaina que lo recubre, que origina dolor y puede llegar a impedir el movimiento), bursitis (inflamación de la bolsa de líquido sinovial que actúa como almohadilla entre los huesos y los músculos o tendones).

Factores que influyen en las lesiones

Entre las circunstancias que influyen en la aparición de estas lesiones tienen especial relevancia:

  • La frecuencia de movimientos
  • El uso de la fuerza
  • El mantenimiento de posturas forzadas.
  • La aplicación de una fuerza manual excesiva.
  •  Ciclos de trabajo muy repetitivos, dando lugar a movimientos rápidos de pequeños grupos musculares o tendinosos.
  • Tiempos de descanso insuficientes
¿Cómo prevenirlas?

Para prevenir la realización de movimientos repetitivos y la aparición de lesiones asociadas a los mismos, deben mejorarse las condiciones generales de trabajo:

  • Aplicar correctas técnicas de ejecución para cada tarea
  • Mejorar el diseño ergonómico del puesto de trabajo
  • Incorporar pausas activas a la jornada laboral
  • Implementar el uso de equipos de trabajo y herramientas adecuadas
  • Reevaluar la Organización del trabajo

 La vigilancia de la salud es  uno de los recursos más eficaces para descubrir un problema asociado a la realización de movimientos y esfuerzos repetidos.

En la prevención primaria se engloban todas las actuaciones encaminadas a evitar los riesgos en el origen. En la prevención secundaria debemos contemplar el diagnóstico precoz de situaciones patológicas, de forma que se pueda intervenir directamente sobre ellas. En la prevención terciaria deberá actuarse para facilitar el retorno al trabajo, en las condiciones más favorables posibles, de los trabajadores que hayan sufrido una lesión o patología.

La vigilancia de la salud de trabajadores expuestos a movimientos repetitivos debe incluir la recogida sistemática y continua de los efectos que sobre la salud produce la exposición laboral a dicho riesgo y puede llevarse a cabo mediante diferentes técnicas:

  • Reconocimientos médicos específicos
  • Encuestas de salud
  • Estudios de absentismo
  • Investigación de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales

Mediante el análisis e interpretación de los estudios epidemiológicos y los índices de siniestralidad, se puede valorar el estado de salud de la empresa; permitiendo establecer prioridades de actuación en materia de prevención del riesgo, así como evaluar la eficacia de las medidas preventivas que ya se han implantado.