Estudios recientes indican que los efectos del sedentarismo, conocido también como el «mal del oficinista», se pueden combatir con pequeñas pausas activas que interrumpan el estado estacionario de los trabajadores.

Así, se supo que implementar cortas caminatas de dos minutos cada media hora evita el declive del flujo sanguíneo cerebrovascular, comúnmente asociado con un menor funcionamiento cognitivo y un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas.

Pocas personas suelen estar conscientes de la importancia que tiene el proceso del flujo de sangre al cerebro para su bienestar físico y mental, pero, especialmente en el ámbito laboral, es indispensable hacerlo, pues, a corto plazo, su disminución afecta la cognición, la memoria y puede también generar problemas como várices y otras molestias vasculares.

Como hemos mencionado en ocasiones anteriores, los trabajadores saludables son más productivos, por eso, en esta nota encontrarás más detalles sobre los beneficios de llevar a cabo descansos frecuentes de corta duración en la oficina.