Sentarse frente a una computadora por una gran cantidad de horas y mantener una mala postura puede ocasionar malestares en la cintura y la espalda. A nivel global, la lumbalgia es una de las enfermedades más recurrentes en oficinistas.

En específico, la lumbalgia es un dolor punzante y constante en la zona lumbar de la espalda, que se extiende desde la parte baja, entre las vértebras lumbares y la zona glútea. Sin embargo, también se utiliza como un sinónimo del frecuente dolor de espalda en general.

Si bien es muy frecuente en muchas personas (según un estudio está en el top diez de enfermedades que deriva a la mayor cantidad de discapacitados a nivel global), es muy difícil de identificar y tratar debido a la gran cantidad de manifestaciones, posibles causas y factores que fomentan su desarrollo. Asimismo, es muy complejo tener un diagnóstico temprano ya que no se puede prevenir hasta que comienzan los dolores.

A pesar de estos desafíos, médicos de todo el mundo comenzaron a comprender los patrones de estos dolores y se dieron grandes avances en los factores de riesgo psicológicos, sociales, genéticos y mecanismos cerebrales del dolor.

En otras palabras, el estudio de las malas posturas y la ausencia de movimiento, combinado con elementos psicológicos como el estrés, la ansiedad y cansancio, fueron enmarcados como los principales causantes de los males de columna.

La quiropráctica Ata Pouramini, quien estudia hace más de dos décadas esta dolencia y trata con pacientes aquejados con todo tipo de problemas de espalda, considera que «el mal crónico y global de la lumbalgia comenzará a erradicarse con un nuevo diseño y una nueva filosofía de los centros de trabajo».

Por su parte, el informe analiza de forma sistemática 165 estudios de 54 países, donde el 18% de la población general sufre de dolores lumbares, mientras que el 30% de los pacientes asegura que la dolencia se extiende hasta por un mes consecutivo. Sin embargo, el 40% asegura que “es de por vida” y es particularmente alta en individuos de 40 a 80 años de edad y en mujeres.

Estas últimas tienen un 20% más de riesgo de dolor lumbar en comparación con los hombres. Los grupos socioeconómicamente desfavorecidos tienen muchas más probabilidades de reportar dolor persistente, e interferencia sustancial con el funcionamiento diario, que las contrapartes con ventajas socioeconómicas.

Estos nuevos hallazgos impulsaron el desarrollo de nuevos procedimientos de diagnóstico, métodos de detección basados ​​en la evidencia e intervenciones más específicas, que ponen de relieve la necesidad de un enfoque multidisciplinario para el tratamiento del dolor lumbar que integre los aspectos biológicos, psicológicos y sociales.

Por eso, para combatir la lumbalgia es importante un buen diagnóstico temprano, donde los mismos pacientes puedan identificar el dolor espinal para luego trabajar para corregirlo a partir de técnicas de estiramiento, la utilización de asientos ergonómicos, actividad física recurrente y movimiento constante.