Más allá de continuar en desarrollo investigaciones tendientes a encontrar una cura para el Alzheimer, han surgido nuevas herramientas aplicables a la detección temprana de la enfermedad. Se ha descubierto un nuevo método capaz de observar sus efectos hasta 16 años antes los primeros síntomas.

El Alzheimer es una enfermedad que afecta a 47 millones de personas a nivel mundial, siendo la forma de demencia más extendida. Es una pérdida progresiva e incurable de habilidades intelectuales que deterioran la autonomía y calidad de vida, afectando tanto a quien la padece como a quienes lo rodean.

Año a año se desarrollan investigaciones científicas sobre la temática, alcanzándose avances significativos. Si bien al momento no existe una cura y no se conozcan claramente las causas, algunos de los avances más importantes se han producido en el campo de la detección, puesto que se puede ralentizar el avance de la enfermedad actuando sobre algunos de sus efectos.

Según una investigación reciente, publicada en la revista Nature Medicine, un nuevo tipo de análisis de sangre permite detectar la enfermedad  hasta 16 años antes de que aparezcan sus primeros síntomas visibles,  que son generalmente falta de memoria y desorientación.

Para ello, miden la presencia de la proteína “de cadena ligera de los neurofilamentos” que se encuentra dentro de las neuronas. Cuando éstas mueren o se dañan, la proteína se filtra al líquido cefalorraquídeo y, luego, a la sangre. Así, cuando se empieza a detectar una mayor presencia de esta proteína en la sangre, es signo de que hay daño neurológico.

Para poner a prueba esta idea, el equipo científico analizó un grupo de familias en las que era frecuente el desarrollo de Alzheimer, siguiendo a 400 individuos de entre 30 y 50 años a lo largo de muchos años. Esto les permitió observar una mayor presencia de la proteína en la sangre de personas aparentemente sin problemas que años más tarde (hasta 16) desarrollaron la enfermedad. A su vez, el aumento de la proteína estaba asociado con la disminución de un área del cerebro, el pecúneo, que se encarga de la memoria.

Aunque se trata de un resultado impactante, todavía resta realizar observaciones más detalladas para analizar la efectividad predictiva de este método y sus posibles aplicaciones clínicas. Sin embargo, es un gran paso para, por medio de la detección temprana, desarrollar fármacos capaces de actuar antes de que se inicie la fase de demencia de la enfermedad.

 

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