Son innumerables los desafíos que propone el mundo actual a la salud ocupacional. La organización del trabajo transcurre un proceso de importantes cambios que se constituyen como un desafío para los especialistas en prevención de riesgos laborales.

Estas problemáticas no solo afectan a los trabadores, sino también la productividad de las empresas, provocando interrupciones en sus procesos de producción y obstaculizando su competitividad. La pérdida estimada de días de trabajo relacionadas con la seguridad y la salud laborales representan alrededor del 4% del Producto Interior Bruto mundial, una cifra que puede aumentar hasta el 6% en algunos países.

La ONU, a través de sus órganos especializados, afirma que los accidentes laborales, las enfermedades relacionadas con el trabajo y las jornadas extensas son responsables de un importante número de muertes al año, y tienen grandes repercusiones tanto en el ámbito personal como en el laboral, ya sea por cuestiones económicas como en las relativas al bienestar físico y emocional a corto, mediano y largo plazo.

La Organización Internacional del Trabajo calcula que a diario fallecen unas 1000 personas por accidentes laborales y aproximadamente otras 6500 mueren por enfermedades profesionales. A nivel global, las cifras crecen día a día.

Especialistas en seguridad y salud en el trabajo de la OIT concluyen que: “Así como observamos una mayor prevención para los riesgos reconocidos, también constatamos profundos cambios en nuestros lugares de trabajo y en la manera en que trabajamos. Necesitamos estructuras de seguridad y salud que reflejen estos cambios, junto a una cultura general de prevención que fomente una responsabilidad compartida”. Agregan: “Varias personas trabajan con diferentes medios, como teléfonos o computadoras portátiles que se pueden llevar a todas partes. Internet está disponible para todos, y las llamadas telefónicas globales, las llamadas de Skype permiten la conectividad de las personas en todo momento”.

La hiperconectividad genera consecuencias sobre la salud mental de los trabajadores, afectando el balance entre la vida laboral y la personal fuera del trabajo. Elimina o reduce los descansos.

Los especialistas recuerdan de igual que el mundo laboral está cambiando gracias a la tecnología, la digitalización, la inteligencia artificial y la robótica. Una tendencia que conlleva una parte positiva como es el abandono de los trabajos contaminantes, pero que también “provoca nuevos riesgos que no habíamos encontrado antes”.

Estas nuevas preocupaciones en la salud y seguridad en el trabajo se vehiculan a través de “cuatro grandes fuerzas transformadoras” que servirán para impulsar un cambio y oportunidades para progresar: la tecnología, la demografía, el desarrollo sostenible y los cambios en la organización del trabajo.

“Para la OIT es muy importante que la comunidad internacional, los países, las empresas, los trabajadores estén preparados para, no solo conocer los problemas que se acercan, sino también para poner en práctica programas de acción que puedan llevar a una situación en que finalmente las cifras, que son todavía muy grandes, de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales puedan comenzar a reducirse”.

La tecnología puede afectar a la salud psicosocial y producir nuevos riesgos desconocidos para el bienestar. En cambio, si se aplica correctamente, puede contribuir a reducir las situaciones peligrosas, facilitar la formación y la inspección del trabajo.

La importancia de los cambios demográficos ya que los trabajadores jóvenes tienen tasas significativamente altas de lesiones laborales, mientras que los trabajadores mayores necesitan prácticas de adaptación y equipo para trabajar con seguridad. Por su parte, las mujeres son más propensas a tener arreglos de trabajo no convencionales y tienen un mayor riesgo de padecer trastornos musculoesqueléticos.

El desarrollo y el cambio climático comportan riesgos como la contaminación atmosférica, el estrés térmico, las enfermedades provocadas por los cambios en las condiciones meteorológicas y de temperatura que pueden provocar la pérdida de puestos de trabajo. A su vez, se crearán nuevos puestos de trabajo gracias al desarrollo sostenible y la economía verde.

Los cambios en la organización del trabajo pueden generar una flexibilidad que permita incrementar el número de población activa pero también pueden ocasionar problemas psicosociales y un número excesivo de horas de trabajo.

Ante estos desafíos, se proponen seis ámbitos a los cuales los responsables políticos y otras partes interesadas deberían dar prioridad.

En primer lugar, se deben realizar mayores esfuerzos para prevenir los nuevos riesgos para la seguridad y la salud relacionados con el trabajo, adoptar un enfoque más multidisciplinario y fortalecer los vínculos con la salud pública.

Al mismo tiempo se necesita mejorar el conocimiento por parte del público sobre las distintas implicaciones de la seguridad y la salud en el trabajo, y reforzar las normas internacionales y las legislaciones nacionales laborales, una situación que requiere una colaboración más estrecha entre los gobiernos, los trabajadores y los empleadores.